Dichosos los ojos que ven,
los que ven un atardecer
y se asombran en su fuego
y se queman de pasión
y detienen el tiempo.
Dichosos los ojos que ven
luz y secretos de la noche.
Los que ven y se enamoran,
se enamoran de la luna,
entre nubes, misterios y espuma.
Dichosos los ojos que ven,
los ojos que ven la realidad.
Más valdría morir ciego
que no ver el destello del sabio,
o el abismo del necio.
Dichosos los ojos que te ven,
y que te observan más allá de las palabras.
Los que conocen tus ángeles y demonios.
Los que pueden ver tu sonrisa,
que con su fuego, luz y verdad hipnotiza.
Dichosos los ojos cuando miran,
y recuerdan las luces del cielo,
los milagros de la vida,
la verdad, la mentira
y lo infinito del tiempo.
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