domingo, 8 de junio de 2014

Menguante

Luz que por poco vence la penumbra.
Así es esa sonrisa, la que ilumina,
la que te hace sentir un sueño,
la que anuncia la oscuridad y la vida.

Miro al cielo y olvido donde estoy
belleza alucinógena martiriza mi razón.
Me devuelve al mundo de la dicha.
Me confunde de nuevo la ilusión.

Con cada gesto de luz en su rostro
versos disonantes rugen en mi ser.
Con cada estrella, con cada mirada,
con la sangre profética del atardecer.

Menguante entre nubes desaparece
y en la intriga construyo mi morada,
creciente por un beso mi deseo
cuando veo su sonrisa iluminada.

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