martes, 7 de octubre de 2014

De la noche y la libertad

Somos testigos
de esta cárcel de concreto.
Que nos une.
Que nos separa.
Que no da la talla.

Somos esclavos
de este grillete de libertad
que no sabemos usar,
que no nos enseñaron,
ni nos enseñaran.

Eternamente enamorados
de falsedades
y de atardeceres,
del pensamiento
que nos nutre
de razones improbables

Y por la noche
nos ilumina la pantalla
de la oscuridad
de la batalla
de la que no podemos participar
pero si temer
de las bombas
de las miradas penetrantes
que no volverán

Y somos parte del mismo camino
con el mismo fin
obsesionados con practicar
lo que aprendimos.
Buscando entre notas
el vacío que nunca pudimos llenar,
ni comprendimos,
pero es nuestro amigo.

Encadenados
a ese punto de no retorno
de la conciencia,
de los recuerdos.
Y de cada vez que miramos hacia dentro,
nos encontramos
perdidos en el mismo desierto.

Extasiados con besos
de las memorias
que se retuercen
y que laten.
Y esos latidos que ya no escucho
son submarinos
de las ideas que no supimos decir
y que nos miran
moribundas
frente al espejo
cada noche antes de dormir.


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