El leñador soñaba, vivía por ese momento, el día en que su valentía lo haría encontrarse con el lobo, y finalmente acabaría con el y toda su maldad. Su vida estaba sumergida en torno a acabar con ese maldito, cuya existencia misma ponía en peligro todo lo que el leñador amaba. Esa mañana despertó y supo que debía de ir a aquella cabaña, presintió que ese día acabaría todo. Se dirigió a la cabaña que estaba en medio del bosque, vio la puerta abierta y rezo por que aun estuviera a tiempo de acabar con el. Al entrar sintió el terror por primera vez en su vida y pudo entender porque nunca lo pudo alcanzar antes, tenia cabello como el suyo, ojos como los suyos, la misma altura ¡y su misma cara!
lobo, ¡maldito seas!, ¡¿Por qué usas mis vestiduras para destruir lo que amo?! - grito desesperadamente el leñador.
Querido, yo te amo mas que nadie, quiero liberarte de tus ataduras y devolverte a la unidad del creador. ¿Por qué me odias? ¿Qué hace que tus ojos eviten ver mi verdadera naturaleza? - dijo el lobo
Acto seguido el leñador lo entendió todo por primera vez en su vida, ya no necesitaba proteger a nadie mas del lobo, ya no debía perseguirlo ni dormir con un ojo abierto, había sido liberado,un salvador bastante distinto había decidido sacrificarse por el. Nunca se supo mas del leñador, hizo un buen trabajo escondiendo su hacha ensangrentada y dejándolo todo atrás.
Siempre hay que tener mucho cuidado cuando sigues al lobo, porque el es el que tiene la llave de tus verdaderos deseos y no tiene la cautela que tienes tu para tratar con ellos. Si corres tras de el, recuerda que tienes que estar preparado para ver tus propios colmillos destruyendo todo lo que amas.
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